Jose Luis Dader

CONTRA UNA DIFAMACIÓN

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El extraño caso no tan extraño de una difamación académica. Hace ya varios años que, junto a otros profesores de mi departamento de entonces en la Universidad Complutense, cometí la osadía de oponerme a las pretensiones, cuando menos ‘peculiares’, de un catedrático de mayor antigüedad. Su reacción consistió en coaligarse con otro colega igualmente más añejo para privarnos a otro profesor y a mí de la materia docente que veníamos impartiendo. Bastó para ello la aplicación del principio militar por el que se rige la universidad española, según el cual, en todos los departamentos, por diversas que sean sus asignaturas, la asignación de las clases se hace por escalafón y antigüedad. De nada sirvió que el otro profesor y yo fuéramos los iniciadores de la materia –‘comunicación política’-, en nuestro plan de estudios y que tras más de una década de investigación y docencia en la misma tuviéramos cierto reconocimiento nacional e internacional como especialistas. El propio rectorado prefirió no tocar un principio tan sagrado, sin considerar para nada el posible perjuicio a los estudiantes.

Nuestro cambio de departamento, con el consiguiente esfuerzo de readaptación, no satisfizo al parecer, de manera suficiente, al promotor de nuestra situación y desde aquel momento he seguido mereciendo, ya de manera individual, la atención dialéctica del susodicho en múltiples ‘notas informativas’ enviadas por él a grupos más o menos numerosos de compañeros de Facultad. Por limitarme a lo esencial, obvio el surrealista proceso de mis esfuerzos por obtener, con el respaldo de otros compañeros, alguna defensa de los responsables de la Complutense, ante las descalificaciones hirientes sufridas, contrarias al más elemental respeto de la dignidad académica.

Pero el agravio pasó a otra dimensión cuando mi exégeta particular descubrió la diseminación viral por Internet. Desde una columna digital, en la que analiza en teoría las cuestiones comunicacionales más relevantes de la actualidad española, me dedicó una serie de artículos en los que supuestamente demostraba mi incoherencia expresiva y mi peor aún indigencia intelectual, por todo lo cual pretende, poco menos, que yo sea expulsado de cualquier espacio dedicado a las ciencias de la comunicación. Para demostrarlo no le importó utilizar la supuesta transcripción de una conferencia mía en la que múltiples frases habían sido alteradas. Tuve la suerte de contar con la publicación del texto original en un libro editado por los organizadores del acto y con ello pude acudir a la Federación de Asociaciones de la Prensa Española (FAPE), que tras examinar el caso concluyó que el columnista había publicado una información con material engañoso o deformado sin aplicar los principios deontológicos básicos de la verificación exigible. La Comisión de Arbitraje del citado organismo emitió en efecto una extensa RESOLUCIÓN en la que, además de realizar todos sus pronunciamientos a mi favor, calificaba de ‘conclusiones ofensivas’ muchos de los comentarios del articulista, al haber ido “más allá del derecho a la crítica y a la opinión” y llevando “a cabo una serie de menosprecios y descalificaciones sin ningún elemento de ponderación, al declarar él mismo [el articulista] que escribe para ‘pasármelo muy bien’ y que sus lectores participen de ‘mi estado de ánimo jocoso’”.

Los ataques y descalificaciones del mismo autor han seguido apareciendo contra mí cada cierto tiempo en el mismo medio digital y en alguno más en los que se prodiga. Y la ‘siembra’ de sus invectivas y sarcasmos ha contado además con oportunos refuerzos en Twitter y otros recursos de posicionamiento cibernético relevante. De esa forma, uno puede encontrar sobre mí en Google y otros buscadores que soy una persona despreciable, maquinadora y grotesca, capaz de causar infinitos problemas a bondadosas personas en varias universidades. Incluso ha llegado a calificar mis actos como el producto de deficiencias psicológicas de profunda componente sexual, que el desvelador de mis miserias tiene la capacidad de detectar con sólo verme o escucharme.

El repertorio de distorsiones e inexactitudes llegó al máximo cuando el medio que de manera principal ha servido de plataforma al indicado profesor -ahora ya jubilado-, publicó una noticia sin firma plagada de inexactitudes en la que yo era descrito como sujeto autoritario y enemigo de la libertad de expresión, entre otras lindezas. Al menos dicho medio tuvo en esa ocasión la honradez de publicar mi RÉPLICA y gracias a ella puede comprobarse la facilidad con la que ese texto pseudoinformativo había deformado la realidad y presentaba una imagen despreciable mediante sutiles retoques y medias verdades. Pero el problema de cada descalificación es que necesita muy poco espacio para inculcar las sospechas, mientras que se requiere mucha mayor extensión y tiempo de atención para refutar cada una de las distorsiones. No digamos si la estrategia consiste en plagar el perfil digital de una persona de múltiples deformaciones dispersas, que causen la extenuación de quien pretendiera demostrar las falsedades contenidas en cada una de ellas.

Renuncio por ello a una refutación pormenorizada, pero aun así destacaré un par de aspectos de los ‘hechos’ de mi vida académica en los que más insiste mi crítico de cámara: La situación vivida en 1996 en la Universidad de Salamanca, cuando su Rector suprimió mi ‘comisión de servicios’ en la misma y yo denuncié ante los medios la inaceptable gestión que ese rectorado venía aplicando a su titulación de Comunicación Audiovisual. Bastará decir que quien ahora me denigra por el conflicto allí vivido resultaba ser en aquel momento mi mayor defensor, exigiéndole a la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense que presentara enérgicas protestas ante la institución salmantina por la forma en que su rectorado había actuado contra mí. Si ahora mi denostador exhibe incluso fotocopias de algunos documentos de aquel conflicto no es porque haya tenido que realizar una ardua investigación; es porque yo mismo le facilité entonces todos esos papeles, cuando insistía en Junta de Facultad en mi defensa. El problema es que ahora sólo presenta una muy restringida y más que parcial selección de su contenido.

Así omite por ejemplo, que la docencia de aquella titulación se estuviera cubriendo en parte y durante más de dos años con ‘conferenciantes’ –categoría a todas luces ilícita en una universidad pública para atender la docencia regular-, o que diversos estudiantes publicaran cartas de apoyo a mi actuación, tanto en medios locales como nacionales. De mi denuncia del ‘alegal’ funcionamiento de la emisora de radio universitaria tampoco explica que en lugar de dedicarla a la producción de estudiantes y profesorado, el rectorado la había entregado mediante ‘contrato por obra’ a un profesional externo que programaba con criterios comerciales y hasta retransmitía partidos de fútbol…Y así sucesivamente.

Aclaro, como última cuestión, mi negativa a polemizar sobre las supuestas críticas académicas que también aparecen en algunas de las diatribas digitales que me dedica ese señor. Sólo merecerían respuesta las expresadas en medios académicos que se atengan a las reglas del debate intelectual riguroso y en condiciones igualitarias, lo que no ha sido el caso. Obviamente tampoco cuenta una revista departamental que dirigía sin freno de ningún tipo y seguía dirigiendo tras su jubilación el referido profesor.

Puede parecer extraño e inusual que casos como el descrito se produzcan en la sede del conocimiento y del rigor intelectual. Pero por desgracia no son tan excepcionales y la universidad no parece mostrar demasiado celo para erradicarlos. Claro que a tal erradicación algunos maestros del juego de palabras le llaman censura autoritaria.

PRUEBA DOCUMENTAL

Relación de prueba documental que justifica los hechos relatados

Resolución FAPE
Resolución FAPE
Réplica contra La Voz Libre
Réplica contra La Voz Libre
Artículo de la FAPE
Artículo de la FAPE

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR

Warning: Parameter 1 to W3_Plugin_TotalCache::ob_callback() expected to be a reference, value given in /homepages/1/d544781231/htdocs/jld/wp-includes/functions.php on line 3594